¿POR QUÉ USAR UNA TRONA?

A partir de los 6 meses, una vez que nuestro bebé se mantenga sentado por sí sólo, resulta muy conveniente que coma en una trona.

La Organización Mundial de la Salud recomienda dar a los bebés 2 papillas diarias entre los 6 y los 8 meses, y hasta 3 o 4 entre los 9 y los 24 meses.

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Además, para ayudarles a ser poco a poco más autónomos, no está de más que empecemos a dejarles experimentar con un trocito de galleta, por ejemplo, y para ese aprendizaje su trona resultará fundamental.

Pero no sólo en ese aprendizaje y experimentación la trona será un elemento fundamental. Con la trona haremos que el bebé coma con nosotros, con los adultos, y de esa forma nos observará y también aprenderá las conductas que realizamos en la mesa como el uso de los cubiertos, cómo comer los alimentos y descubrirlos, las normas que tenemos a la hora de las comidas, etc…Comiendo con nosotros el bebé también se sentirá más aún parte de la familia. Claro está que con tan corta edad no podemos forzarle a seguir nuestros horarios de comida, aún es pronto y deberá comer cuando nos lo pida.

Por otro lado. en la trona también podemos tener al bebé el tiempo necesario para poder realizar otras actividades y sabemos que estará seguro. Si al cabo de un rato, empieza a llorar o a mostrarse ansioso, es conveniente sacarlo de la trona.

Para elegir una trona adecuada, lo primero y fundamental es que cumpla la normativa sobre seguridad y calidad, que en este caso es la UNE-EN 14988/2018.

Igual de importante es que a nuestro pequeño le resulte cómoda. Ya sabemos que a esa edad aún no han desarrollado la musculatura del cuello, por eso parece que les «pese» la cabeza, y por eso, cuanto más ajustable sea el reposa cabezas mejor. Y lo mismo con el asiento y el reposa pies.

Tampoco debemos olvidar nuestra propia comodidad. Logicamente es algo que vamos a usar a diario y necesitamos que sea lo más fácil de limpiar y de guardar posible. Así que si podemos elegir una plegable (aunque ya dependerá del espacio que tengamos en casa) y cuya bandeja y asiento (serán las partes que más se ensucien) sean extraíbles y lavables nos facilitará mucho las cosas. 

Con respecto a las hamacas para bebés, podemos decir casi lo mismo que con las tronas.

No solamente es un elemento en el que podemos dejar a nuestro bebé sabiendo que está seguro, siempre por supuesto que la hamaca cumpla toda la normativa en esta materia, sino que le ayudará en su desarrollo.

Como habréis visto, todas las hamacas suelen incorporar muñecos u otros elementos con sonidos y colores para que el niño juegue. En esta etapa, estamos hablando de meses, todo juego es un estímulo y un aprendizaje. Así que no le vendrá nada mal, al contrario, divertirse descubriendo los diferentes juegos que tiene su hamaca.

Actualmente el mercado nos ofrece tronas polivalentes o evolutivas, es decir, que se van adaptando a las necesidades de los peques según van creciendo y así, en primer lugar, nos durarán mucho más tiempo y, además, nos evitará acumular más «trastos» en casa una vez que ya no la necesiten. Sin duda, el poder disponer de tronas que sirvan también como hamacas o incluso como silitas para cuando ya son un poquito más grandes puede ser la solución ideal para muchos padres. 

No obstante, si preferimos una hamaca que sea sólo eso, una hamaca donde nuestro hijo pueda estar seguro un rato y, a la vez, relajado, actualmente existe una gran variedad en el mercado. Desde hace un tiempo proliferan las hamacas automáticas o con movimiento, que suelen disponer de varios tipos de movimientos automatizados. Os puedo decir por experiencia que a vuestro bebé le encantará disfrutar del suave balanceo de una de estas hamacas. 

Podéis ver una selección de las mejores tronas y hamacas del mercado aquí.

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1 comentario en “¿POR QUÉ USAR UNA TRONA?”

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